
No puedo evitarlo... en ocasiones... veo fantasmas... Y no me refiero a Lobato ni a mi vecino...
Por las noches, cuando todo está muy tranquilo y no se oyen sino los tic-tac de los relojes, vienen a visitarme sombras desde sabe Dios que lugares. La mayoría de las veces no me dicen nada, se limitan a mirarme desde la percha, la silla, incluso desde detrás de la puerta cerrada. Es entonces cuando más miedo me dan... si por lo menos dijeran algo, por lo menos podría contestarles algo... Pero no... no dicen nada. Sólo me miran. Sé que alguna incluso se ríe... ellas ven mejor que yo en la oscuridad... Cuando le doy a la luz se esconden y dejan que yo pueda ver la camisa, el pantalón, el póster que tengo colgado en la pared o el televisor y el video, que están uno al lado del otro... pero en cuanto vuelvo a apagar la luz, vuelven a salir... vuelven a mirarme con esos ojos rojos, grandes, redondos... que tan bien ven en la oscuridad. Me miran fijamente... y se que alguna incluso se ríe...
Un día de estos te venceré, sombra horrible... me armaré de valor y apagaré todos los aparatos eléctricos que tengo en la habitación. Cerraré por completo la ventana para que no pueda entrar ni una pizca de luz y mi cuarto pasará de estar en penumbra a estar totalmente a oscuras... y quizás así no puedas observarme de esa forma tan grotesca... con esos ojos inyectados en sangre... si... algún día lo haré... algún día...
Otro día les hablaré de los perenquén, las ratas y demás bichos que me acechan...
Por las noches, cuando todo está muy tranquilo y no se oyen sino los tic-tac de los relojes, vienen a visitarme sombras desde sabe Dios que lugares. La mayoría de las veces no me dicen nada, se limitan a mirarme desde la percha, la silla, incluso desde detrás de la puerta cerrada. Es entonces cuando más miedo me dan... si por lo menos dijeran algo, por lo menos podría contestarles algo... Pero no... no dicen nada. Sólo me miran. Sé que alguna incluso se ríe... ellas ven mejor que yo en la oscuridad... Cuando le doy a la luz se esconden y dejan que yo pueda ver la camisa, el pantalón, el póster que tengo colgado en la pared o el televisor y el video, que están uno al lado del otro... pero en cuanto vuelvo a apagar la luz, vuelven a salir... vuelven a mirarme con esos ojos rojos, grandes, redondos... que tan bien ven en la oscuridad. Me miran fijamente... y se que alguna incluso se ríe...
Un día de estos te venceré, sombra horrible... me armaré de valor y apagaré todos los aparatos eléctricos que tengo en la habitación. Cerraré por completo la ventana para que no pueda entrar ni una pizca de luz y mi cuarto pasará de estar en penumbra a estar totalmente a oscuras... y quizás así no puedas observarme de esa forma tan grotesca... con esos ojos inyectados en sangre... si... algún día lo haré... algún día...
Otro día les hablaré de los perenquén, las ratas y demás bichos que me acechan...
1 comentario:
^^ Esto me recuerda a las charlas nocturnas con cierta persona.
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